Martes, 22 de agosto de 2017

¿Por qué se producen las pausas cuando hablamos y leemos?

11/04/2017
Las pausas cuando hablamos y leemos se producen por dos razones fundamentales: una por necesidad lingüística y otra, por necesidad fisiológica.
La pausa por necesidad lingüística se genera cuando la misma lengua la necesita para que una expresión se entienda de una manera y no de otra. Por ejemplo, para que la oración Isidro entra rápido se entiende como un mandato o una orden tiene que decirse con pausa bien clara después de Isidro, de lo contrario, se entendería de otra manera. Isidro entra rápido, sin pausa luego de Isidro, se entiende como una simple información de lo que se ve,de lo que sucede o de lo que esté pasando. Desde esta perspectiva, las pausas que se producen por necesidad lingüística son pausas requeridas por nuestro propio sistema lingüístico a fin de comunicarnos mejor, y no se efectúan gratuitamente ni al libre albedrío del que habla o lee, ya que son pausas que tienen significado, que dicen o dan a entender algo, pues son silencios que hablan.
La pausa por necesidad fisiológica se genera cuando al estar hablando o leyendo requerimos detenernos momentáneamente para tomar aire con el objeto de seguir hablando o leyendo más en especial, cuando hablamos de corrido o cuando leemos expresiones extensas. Por ejemplo, se presenta esta situación cuando leemos en voz alta la siguiente oración: El Departamento Académico de Humanidades del Instituto Superior Público Hno. Victorino Elorz Goicoechea de Cajamarca organizará el LXVII aniversario de su creación con diversas actividades académicas y culturales. En la lectura de este texto se presenta la necesidad de realizar una pausa después de la palabra Cajamarca con el fin de seguir leyendo lo que falta; en su defecto, correríamos el riesgo de sentir, en plena lectura, cansancio o fatiga por la falta de aire.
Lo ideal al hablar y leer es efectuar pausa fisiológica (para tomar aire) al mismo instante en que hacemos pausa por necesidad lingüística, o sea, al momento de detenernos para dar determinado sentido a lo que estamos diciendo o leyendo. Lo ideal es que ambas pausas converjan al mismo tiempo. Es decir, que se tome aire al momento de hacer pausa para que una expresión se entienda de una manera y no de otra al hablar o al leer.