Martes, 12 de diciembre de 2017

Aprender un idioma cambia la mentalidad de los niños

20/01/2015
Universia

Un estudio de la Universidad Concordia en Canadá sostiene que algunos niños bilingües son capaces de comprender mejor que otros, que algunos conocimientos básicos que tenemos, como puede ser el manejo del idioma, es un saber adquirido y no innato, una creencia típica de los niños.

Muchos niños son esencialistas y creen que las características humanas y animales son innatas. Ese tipo de razonamiento puede llevarlos a creer que los rasgos como el lenguaje nativo o la elección de vestimenta son intrínsecas en lugar de adquiridas. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Concordia sugiere que algunos niños bilingües pueden comprender qué es lo que se aprende, y qué es lo que uno trae incorporado desde el nacimiento y que tiene que ver con la características que hacen a la personalidad del individuo.

 

Patos que ladran

El estudio sugiere que el bilingüismo en los primeros años de escolarización puede alterar el sistema de creencias de los niños acerca del mundo que los rodea, contrario a lo que ocurre en los niños que manejan una única lengua. Los niños expuestos a una segunda lengua luego de los 3 años creen que las cualidades individuales provienen de la experiencia.  

Para la investigación, la profesora de psicología Krista Byers-Heinlein y la estudiante Bianca Garcia, realizaron pruebas sobre 48 niños de 5 y 6 años, algunos monolingües, otros bilingües simultáneos (aprendieron ambos idiomas al mismo tiempo) y bilingües secuenciales (aprendieron un idioma y luego el otro).

Les contaron a los niños historias sobre bebés nacidos de padres ingleses pero adoptados por italianos y acerca de patos criados por perros. Les preguntaron si esos niños hablarían inglés o italiano al crecer, y si los bebés nacidos de patos ladrarían o graznarían. Además se les preguntó si un bebé nacido de patos tendría plumas o pelo. "Predijimos que la experiencia personal de los bilingües secuenciales los ayudaría a comprender que el lenguaje humano se aprender, pero que todos los niños considerarían otros aspectos, como los vocalizaciones animales o las características físicas, como innatas", explicó Byers-Heinlein.

 

 Nada es lo que parecía ser

La investigadora se sorprendió con los resultados. Los bilingües secuenciales demostraron de hecho una reducción de creencias esencialistas en torno al lenguaje, sabían que el bebé criado por italianos hablaría italiano. Pero también eran significativamente más propensos a creer que las características físicas y vocalizaciones de los animales se adquirían a través de la experiencia, es decir que un pato criado por perros ladraría y correría en lugar de graznar y volar.

"Tanto los monolingües como los estudiantes de segundas lenguas mostraron algunos errores de pensamiento, pero cada grupo cometió diferentes errores. Los monolingües eran más pasibles de pensar que todo es innato, mientras que los bilingües eran más propensos a creer que todo se aprende", explicó la profesora de psicología.

"Los errores sistemáticos de los niños son muy interesantes para los psicólogos porque nos permiten comprender el proceso de desarrollo. Nuestros resultados proveen una demostración impactante de cómo la experiencia diaria en un determinado dominio, el aprendizaje del lenguaje, puede alterar la mentalidad de los niños acerca de un amplio rango de dominios, reduciendo las visiones esencialistas".