Lunes, 18 de diciembre de 2017

Fundéu BBVA nos explica cómo debemos escribir vía crucis

29/03/2013

Fernando Ávila, El Tiempo El Diccionario de la lengua española, 2001, registra vía crucis, en dos palabras, con tilde en vía. El Diccionario panhispánico de dudas, 2005, admite esa forma de escribirlo, pero aclara que es preferible viacrucis, en una palabra, sin tilde. Esta última, además, corresponde a la fonética más frecuente. La Ortografía de la lengua española, 2010, página 613, que deroga las normas contrarias anteriores, establece la forma viacrucis, como adaptación española de esta voz latina que significa 'camino de la cruz'. Así pues, viacrucis es la forma apropiada de escribirla hoy. El viacrucis es el «camino dividido en catorce paradas o estaciones, en cada una de las cuales se conmemora un episodio de la pasión de Cristo», según la definición que recoge la Ortografía. La palabra viacrucis se usa también en sentido figurado, para expresar «situación de sufrimiento intenso y prolongado», que es el significado de esta voz en el titular que se cita al comienzo. Dado que la palabra tiene también esta acepción, se hacen innecesarias las comillas, que hay que usar cuando el vocablo debe ser interpretado con sentido impropio, irónico o aproximado. San Francisco Cita: «Reconoce a San Francisco de Asís como guardián de su apostolado». Comentario: La Ortografía de la lengua española , 2010, dice en la página 470 que « deben hoy escribirse con minúscula inicial todos los tratamientos, tanto los que preceden siempre al nombre propio, llamados, por ello, antenombres: don, doña, fray, sor, santo/ta, etc.; como los que pueden utilizarse sin él: usted, señor/ra, doctor/ra, licenciado/da; excelencia, (su) señoría, reverendo/da, vuestra merced, etc.». En consecuencia, lo apropiado es escribir san Francisco. Por supuesto, si no estamos hablando del más célebre hijo de Asís, sino de un barrio o de una ciudad que tienen su nombre, la palabra san va con inicial mayúscula, barrio San Francisco. La Academia admite la mayúscula de manera excepcional y no obligada para los más altos cargos honoríficos, si el tratamiento no va seguido del nombre propio, «Entregó a Su Santidad un sombrero colombiano», pero no, si sigue el nombre, «Y su santidad Francisco prefirió una cruz de plata».