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La censura de Planeta a El cura y los mandarines

13/10/2014

La editorial Planeta decidió cancelar la edición del libro de Gregorio Morán El cura y los mandarines ante la negativa del autor de eliminar uno de los capítulos, en particular, el que dedica a la Real Academia Española y a su ex director, Víctor García de la Concha.

"Cuando yo llevaba pantalón corto -recuerda Morán- García de la Concha era ya un factótum 'persona entremetida, que oficiosamente se presta a todo género de servicios', según el DRAE] de la catedral de Oviedo y representante del Frente de Juventudes, antes había sido un niño pobre que estudió en el seminario de Valdedios, junto a Villaviciosa, que en la guerra fue un campo de concentración en donde el ejército franquista cometió crímenes atroces. Aquel cura, ejerciendo de confesor, descubre el eterno femenino y se casa con un personaje rico, es una "historia sórdida". Había sido un pésimo estudiante pero un gran trepa, un virtuoso del arte de hacer amigos y conseguir que te deban algo y cómo cobrarlo. "Era un experto en el trueque y otras turbiedades", afirmó este domingo en el diario El Mundo.

Morán no reconoce la menor aptitud intelectual a García de la Concha, actualmente director del Instituto Cervantes. "Intelectualmente su única aportación a la filología es un trabajillo simplón y deleznable sobre Santa Teresa en el que sostiene que sin la inspiración del Espíritu Santo Teresa de Ávila no sería nadie. En Salamanca conoce al gran preboste de la industria textil, -no de tejidos, sino de libros de texto- Lázaro Carreter, de su mano salta a Madrid, asalta la Academia y es nombrado secretario. Pronto tiene un inmenso poder, el de hacer millonario a cualquier editor porque decide quién publica el Diccionario de la Academia", dijo a El Mundo.

Como motivo adicional para la no publicación del libro, que ya había sido puesto a la venta en portales electrónicos, Morán supone que se haya tenido en cuenta su relato sobre las circunstancias en que ingresaron a la RAE Luis María Anson, Juan Luis Cebrián y Antonio Muñoz Molina, puesto que sospecha que uno de ellos está destinado a ganar el próximo premio Planeta. 

Los "mandarines" del título son los intelectuales "de segundo orden" que produjeron una obra "en general mediocre" entre 1962 y 1996, pero que prosperaron y se hicieron famosos merced a su capacidad de medro y maniobra. Para Morán, el emblema de ese grupo es Víctor García de la Concha.