Martes, 18 de diciembre de 2018

Los dialectos canarios. Entre América y Portugal (1)

02/04/2018
Por Dídac Cerezo

«¡Ay, mi madre, muchacho! ¿Ya subiste a la guagua y te olvidaste las papitas pa tu hermano comel en el viaje?». Una frase así podría ser lo que un peninsular que haya estado alguna vez en Canarias, o que se haya rodeado de canarios, imaginase como «el summum de lo canario». Eses aspiradas; vocabulario procedente de América Latina (compay, guagua, guarapo, guataca, guanajo, fotingo, machango, chirizar [como sinónimo de ‘lloviznar’], etc.); el uso de ustedes conjugado con la tercera persona del plural («ustedes vienen») en vez del vosotros con la segunda del plural; la preferencia por el pasado simple frente al compuesto («hoy comí» en vez de «hoy he comido»); una entonación que a algunos, en función de la isla y en función de lo que cada uno haya visto, oído o conocido, les puede sonar a venezolano o cubano.

Pues sí, de sobra es sabido que las modalidades lingüísticas canarias del español suenan, en general, más caribeñas que europeas (aunque conviene saber que cada isla tiene variedades bien diferenciadas, e incluso cada municipio dentro de cada isla). Más de un venezolano se ha sorprendido al ser preguntado por un canario: «—¿Y tú de qué isla eres? —¿De qué isla? ¡Yo soy de Venezuela!». Canarias fue, al fin y al cabo, la avanzadilla de América, el trampolín, la nodriza y el crisol del Nuevo Mundo colonial. La conquista de las islas se inició pocas décadas antes que la de América (Tenerife no fue completamente conquistada hasta el 1496), y en ella se entrenaron los conquistadores, los navegantes, los arquitectos (arquitectura colonial) y, claro está, los colonos-hablantes, que en general serían emigrantes e inmigrantes a la vez, pues el flujo, trajín y vaivén de personas y de cosas ya nunca pararía.

En realidad, la relación Canarias-Nuevo Mundo fue históricamente bidireccional. Los canarios, desde sus tempranos comienzos como súbditos de la Corona de Castilla, emigraron en gran número al Caribe, trasplantando sus hablas, su arquitectura, sus usos y costumbres, etc.; y a su vez, los venezolanos y cubanos de origen canario, o los mismos indianos, tras años o vidas enteras buscando mejor suerte o fortuna en América, regresaron o se establecieron en Canarias. De sus aventuras, vidas o estancias en las colonias, los inmigrantes o regresados se trajeron a las islas los cultivos del maíz o millo, y con él las arepas y las cachapas, el café, el tabaco (los puros de La Palma fueron famosos durante siglos y muy solicitados por el mercado inglés), los aguacates, las omnipresentes tuneras o chumberas, papas y batatas (boniatos), el arroz a la cubana (con plátano, por supuesto), la afición por el ron y el guarapo de caña de azúcar, etc. Pero no solo trajeron nuevos cultivos y comidas. En otro plano, trasladaron al archipiélago historias, instrumentos, canciones, ritmos y géneros musicales (como el punto cubano en La Palma), y hasta en propio honor (¡o mofa!) de los indianos, que ostentaban su suerte americana con nuevos modos, hicieron fiestas como la de Los Indianos de Santa Cruz de La Palma. Por supuesto, también trajeron multitud de palabras y de usos particulares (fonéticos, semánticos, sintácticos). Sin embargo, aún a día de hoy la influencia de Cuba y, sobre todo, Venezuela se renueva con la inmigración, con las habituales relaciones familiares transatlánticas, y con los medios de comunicación, que hacen de los ritmos, bailes y fenómenos latinos la música de cada día en Canarias (ahora el reguetón).

Sin embargo, más allá del conocido factor latinoamericano en el castellano de Canarias, hay otra característica lingüística más honda aún que moldeó estas hablas en su época de formación, recién acabada la conquista y empezando a definirse la colonización de las islas (no trataremos aquí sobre la influencia de los distintos idiomas aborígenes o guanches [término que, si bien se usa para referirse a los indígenas canarios, en realidad se limita en su origen a los pobladores tinerfeños]). Es el factor portugués, y lo veremos ya en el próximo artículo.