07/07/2009

Nuevo tesauro del inglés, con 600.000 palabras

EFE

Un monumental proyecto lexicográfico consistente en reunir 600.000 palabras del idioma inglés está a punto de llegar a buen puerto tras más de cuarenta años de trabajo y diversos percances. El trabajo de los expertos encargados de la elaboración del Tesauro Histórico del Diccionario Inglés de Oxford se inició en 1965 y ha superado problemas de financiación e incluso un incendio.

Además, ha tenido que actualizarse continuamente durante todo ese tiempo para incorporar las palabras nuevas de un idioma en continuo proceso de creación lingüística.

El Tesauro, que se publicará este otoño, según informó hoy a EFE una portavoz de la editorial, abarca casi todo el vocabulario de la lengua inglesa, desde el Old English (Inglés Antiguo) hasta la actualidad.

Contiene 800.000 acepciones de más de 600.000 palabras, clasificadas en más de 230.000 categorías y subcategorías, y aparecerá en dos tomos, que tendrán un total de 4.428 páginas.

El volumen primero será el tesauro propiamente dicho, organizado por categorías semánticas, y el segundo, un índice alfabético con una lista de sinónimos. El Tesauro está organizado en tres grandes secciones, que reflejan las principales actividades y preocupaciones de los usuarios del lenguaje: el mundo externo, el mundo mental y el mundo social.

Esas tres secciones principales se dividen a su vez en 354 amplias categorías, como "comidas y bebidas", "pensamiento" o "guerra". Siguen otras categorías y subcategorías, que van de las ideas mas generales a las más específicas. Las categorías y subcategorías semánticas van encabezadas por frases que las definen y enlazan con secciones anteriores.

El ambicioso proyecto lo inició hace cuarenta y cuatro años Michael Samuels, a la sazón profesor de lengua inglesa de la Universidad de Glasgow y desde entonces han fallecido algunos de sus fundadores Sobrevivir a un incendioEl ambicioso proyecto lo inició hace cuarenta y cuatro años Michael Samuels, a la sazón profesor de lengua inglesa de la Universidad de Glasgow (Escocia), y desde entonces han fallecido algunos de sus fundadores. El equipo de redacción comenzó pasando a fichas de papel la información procedente del Diccionario de Inglés de Oxford, y en 1978 estuvo a punto de ocurrir un desastre mayúsculo cuando estalló un incendio en el edificio en el que se guardaban las fichas, que se salvaron porque estaban en archivadores de metal.

Después de aquel accidente se hicieron triplicados de las fichas y se guardaron en distintos lugares hasta que finalmente, gracias a los nuevos avances tecnológicos, se pudo filmar el material y se utilizaron ordenadores. A partir de los años setenta, conforme proseguía la recopilación de datos, el equipo de redacción se dedicó a la ingente tarea de diseñar un nuevo sistema de clasificación que hiciera justicia a tan enorme cantidad de material. Ese sistema tenía que ser suficientemente flexible como para acomodar los cambios que se habían producido en el vocabulario a lo largo de los años y las transformaciones culturales que reflejaban.

El primer tesauro de la lengua inglesa lo publicó el médico y conferenciante británico Peter Mark Roget en 1852 con el objetivo expreso de "facilitar la expresión de ideas y ayudar a la composición literaria". Roget comenzó a trabajar en esa obra en 1805 y abandonó la medicina y las conferencias en 1840 para poder dedicarse enteramente al tesauro, bautizado en inglés "Roger's Thesaurus" y del que se han publicado numerosas ediciones hasta nuestros días.

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