Martes, 18 de septiembre de 2018

Olvin Villarroel

Palabra sobre la que consulta: 
Redundancia y pleonasmo
Consulta: 

Tengo una gran duda sobre los términos REDUNDANCIA y PLEONASMO, pues en apariencia son lo mismo: REDUNDANCIA (DRAE): 1. f. Sobra o demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea. 2. f. Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto. PLEONASMO (DRAE): Demasía o redundancia viciosa de palabras. Dados los significados del DRAE, es obvio que son lo mismo. Sin embargo, y a pesar de lo anterior, se plantean ciertos usos positivos en alguna de estas figuras como, por ejemplo, «Lo vi con mis propios ojos», oración en la que se afirma que hay «énfasis» para resaltar la acción del sujeto o que «hay licencia poética». No pasa lo mismo con: «Subí para arriba» o «Bajé para abajo», ambas frases cuestionables. La pregunta en concreto es: ¿Hay algunas diferencias entre el pleonasmo y la redundancia? Y si las hay: ¿Cuáles son?

Responder: 

Aunque muchos los consideran sinónimos, el término redundancia denota la palabra, expresión o enunciado que se agrega a una oración sin que modifique el significado ni embellezca la forma y también refiere el empleo de palabras, enunciados o expresiones, sinónimos o perifrásticos, cuyo significado ya estaba expresado en la oración; en cambio, el término pleonasmo tiene el mismo significado, pero su empleo contribuye a hacer más expresiva la enunciación.

Es evidente que la línea de separación entre ambos es muy sutil y depende, en buena medida, de la subjetividad. Es por esto por lo que se  tiende a utilizar ambos términos como sinónimos y a hablar de pleonasmos correctos/incorrectos o admisibles/ inadmisibles. Sin embargo, esto no resuelve la demarcación, que sigue siendo, excepto casos muy evidentes,  pasible de cualquiera de las dos interpretaciones.

Todas las lenguas son, en cierto grado, pleonásticas. Suele decirse que el español lo es en alto grado. Es probable que esto sea cierto, y su causa esté en la idiosincrasia del idioma, por cierto, muy expresivo.

Piense en una situación donde se está describiendo el descenso de una persona de un avión. Normalmente se dirá: Lo vi descender. Ahora piense que lo que se quiere describir es el descenso de un extraterrestre de un ovni. ¿Bastará con decir: Lo vi descender? Seguramente, el hablante necesitará agregar expresividad a su enunciado para transmitir la conmoción que le ha provocado tan inusitada experiencia y recurrirá al pleonasmo.

Por otra parte, si nos proponemos ser rigurosos, tendríamos que decir que la utilización de los pronombres personales en oraciones tan comunes como Yo canto, por ejemplo, es un uso pleonástico, pues la desinencia de la forma verbal hace innecesaria la presencia del pronombre personal. Sin embargo, su uso es aceptado en español desde sus orígenes.

Con respecto a las construcciones Subí para arriba o Bajé para abajo, estas son consideradas redundancias, aunque todos los hablantes alrededor del mundo hispano siguen usándolas porque las evalúan como pleonasmos irreemplazables. En lenguaje  escrito no son aconsejables. Decía un reconocido gramático que no es lo mismo desde el punto de vista emocional que una madre enojada le grite a su hijo: «Sube ya» que «Sube para arriba ya».