Martes, 24 de octubre de 2017

pizza

El nombre de este plato italiano proviene del antiguo germánico bizzo, que significaba ‘morder’ y ‘bocado’ (cantidad de alimento que se puede tomar con una mordida). En su forma original, la pizza se compone de un pan de forma circular y achatada, cubierto con queso de tipo mozzarella, tomates y aceite de oliva. Al extenderse por Italia a lo largo del siglo XIX, algunas características del plato fueron cambiando: al llegar a Roma sustituyó el tomate por cebolla y aceitunas y en la Lombardía se enriqueció con anchoas, entre otras modificaciones. A comienzos del siglo XX, la pizza cruzó el océano y llegó a Buenos Aires, donde la masa se hizo más gruesa, y a Nueva York, donde se le añadió un variopinto conjunto de ingredientes: rebanadas de salchichas, panceta, camarones y trozos de ají. Sin embargo, fue sólo a mediados del siglo pasado, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el antiguo alimento napolitano conquistó el mundo.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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