Lunes, 18 de diciembre de 2017

Repercute en Cataluña manifiesto de Página
12 sobre RAE

07/10/2013

Nació DigitalTraducido por GoogleApenas tres semanas después de la caída de Barcelona en 1714, el 3 de octubre de ese año, Felipe V aprobó la constitución de la Real Academia Española (RAE), un organismo encargado de velar por la pureza y preeminencia del castellano todos los territorios hispanos. Ahora, en plena conmemoración de su propio tricentenario, la academia ve como toda una serie de filólogos argentinos promueve un manifiesto que la cuestiona abiertamente: "Cuando el rey Juan Carlos le dice al director del Instituto Cervantes y ex presidente de la Real Academia: "Ocúpese de América!", nosotros conocemos bien la naturaleza profunda de esta ocupación".En un manifiesto titulado "Por una soberanía idiomática", destinado a combatir el pannacionalismo español, los filólogos argentinos firmantes reclaman el derecho de Argentina y del conjunto de América latina a no aceptar la autoridad de la RAE: "España tiene todo el derecho del mundo a tener una política de Estado en relación con la lengua; lo insólito es que nuestro país no la tenga, cediéndole el "derecho a disfrutar de bienes ajenos con la obligación de conservarlos, salvo que la ley autorice otra cosa", según define "usufructo" el diccionario de la RAE.Como ya ocurre en Cataluña, que hay quien reivindica que el futurible Estado catalán tenga una política propia hacia el castellano que se habla, los lingüistas firmantes del manifiesto también reivindican la soberanía lingüística de la Argentina. De hecho, claman por la constitución de un Instituto Borges al margen del Instituto Cervantes, que sea " un ámbito desde el que poder producir una composición latinoamericana" del castellano y que, en la llaga, desemboque en la creación de una Asociación Latinoamericana de la Lengua.A este manifiesto, publicado en el diario Página12, se prevé que se sume otro que debe aparecer pronto en el diario Clarín. En este, los firmantes denuncian que "el 90% del idioma español se habla en América, pero el 90% acata, con más o menos resistencia, las directivas que se articulan en España, donde el habla menos del 10 % restante" . También destacan el dato económico que "las empresas españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países, más del 80% en Iberoamérica, lo que demuestra la importancia de la lengua común a la hora de invertir en terceros países".Por este motivo, razonan que "con estos números es suficiente para comprender el interés en discutir los destinos de la lengua: sus usos, su comercialización, su manera de ser enseñada en el mundo. Si fuera sólo un asunto económico no tendría relevancia, pero afecta a las democracias, la integración regional, a la soberanía cultural de las naciones " . Asimismo, resaltan que las otras academias europeas destinadas a la promoción de sus respectivas lenguas, como la francesa, la italiana o la portuguesa, " no buscan imponer significativamente formas normativas", como sí hace la RAE ."La lengua no es un negocio, pero a menudo se la trata como tal, y entre algunas corporaciones españolas, por ejemplo, hace furor la metáfora de compararla con el petróleo . España no tiene crudo, se dice, pero perforando en sus yacimientos brotó a raudales el idioma español, lo que acabó dando más y mejor réditos . Pero las perforaciones no se hicieron sólo en Madrid, también en Medellín, en Lima, en Santiago, en Buenos Aires ... en materia idiomática, España siempre sintió que se trataba de "sus" yacimientos, en tanto que no se cansa de decir que se trata de un "bien común " y " invaluable ", y que por ello es ella quien se encarga de comercializarlo en el resto del mundo. El patrimonio es compartido, pero la destilación es extranjera ", critican con contundencia.Hecha toda esta exposición, concluyen: "Pretendemos evidenciar esta realidad, no para crear un frente común contra España, al que no consideramos nuestra enemiga. El problema es el monopolio, la utilización mercantil de la lengua y la consiguiente amenaza cultural que supone imponer el dominio de una variedad idiomática. España no es el enemigo, pero no solapar la necesidad polémica que debemos establecer con sus órganos de difusión y comercialización de la lengua."