Valladolid (España), 17 oct (dpa) - El español y la ciencia. Una combinación que todos los presentes en el II Congreso Internacional de la Lengua Española coinciden en calificar como difícil. Para profundizar en el tema, Angel Martín Municio y Charles B. Faulhaber hablaron hoy en Valladolid de su situación actual y su futuro.
"No será en vano que filósofos, lingüistas y antropólogos coincidan en reconocer que sin el concurso de los signos seríamos incapaces de reconocer las ideas", comenzó su ponencia Martín Municio, presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, quien subrayó que por ello "la lengua es la primera ciencia que posee el hombre".
Martín Municio realizó un repaso histórico de las relaciones de la lengua con la ciencia, desde la época de la ocupación árabe con Avicena, pasando por las innovaciones de los tiempos de Colón, una era dorada en el siglo XVI -coincidiendo con la expansión de España en América y el Siglo de Oro de las letras-, hasta el siglo XX, en el que en cambio la presencia del español en la ciencia es mínima.
"No supieron nuestros políticos, tampoco con toda seguridad ni los científicos ni los filósofos, compartir las innovaciones metodológicas que suponía la autonomía de la ciencia, entre otras novedades de la vida social y política del s. XVII; ni, mucho menos aún, incorporarse a la posterior revolución y empleo de la química, en el siglo XIX (...). La lengua española (...) no pudo servir de medio de comunicación a una posterior ciencia", se lamentó el académico.
Martín Municio destacó los enormes avances en la ciencia en el último siglo, y como ejemplo subrayó que hace apenas 25 años la biología duplicaba sus contenidos cada diez años, mientras que hoy los nuevos hallazgos -y nuevos nombres- se duplican cada 60 días.
Por su parte, Faulhaber, director de The Bancroft Library de la Universidad de California, expresó al inicio de su ponencia que la había escrito antes de los atentados del 11 de septiembre y que por ello, aunque el contenido hubiera sido el mismo, el tono sería hoy menos triunfalista.
"Siempre la lengua fue compañera del imperio. De tal manera lo siguió que juntamente comenzaron, crecieron, florecieron. Después junta fue la caída de entrambos", citó Faulhaber a Antonio de Nebrija, en unas palabras que en su opinión fueron "proféticas".
"Y aunque el ciberespacio no tiene límites geográficos sino virtuales, su colonización obedece a las mismas reglas que la colonización geográfica", afirmó el profesor estadounidense tras recordar que en estos momentos la única superpotencia del mundo es Estados Unidos.
Y en ese sentido destacó la inversión en avances tecnológicos, elemento clave en la predominancia del inglés en la actualidad como lengua científica. "La globalización lleva una etiqueta, y esa etiqueta reza ´Made in USA´", declaró, y destacó que eso se nota sobre todo en Internet, donde el 45 por ciento de los que consultan la red lo hace en inglés.
De acuerdo con Global Research, sólo el 5,4 por ciento de los usuarios son hispanohablantes, unos 26 millones. Ello coloca al español en quinto lugar en cuanto a número de usuarios, después del inglés, el japonés, el chino y el alemán.
Y todo ello sin que el inglés sea la lengua oficial en Estados Unidos -que no la tiene-, ni existan academias que lo protejan, destacó. Por eso, consideró que la forma de fomentar la influencia o pureza de un idioma no se logra a base de impulsos oficiales ni de "proteccionismo ligüístico".
En vez de ocuparse de los barbarismos, habría que concentrarse en la información que transmite el español. El apoyo debe ser a la investigación aplicada y la investigación en determinados campos científicos que se necesiten y sean útiles, añadió.
Tal vez parezca que las fronteras que separan el español de la predominancia del inglés son "un Río Bravo lingüístico", pero no es así, aseguró Faulhaber. "Y son fronteras que con la imaginación y el trabajo pueden extenderse para hacer del siglo XXI el siglo hispanoamericano".
dpa lr rg