
La alabarda era un arma temible, que perdió su utilidad con la llegada de las armas de fuego
alabarda
La alabarda era un arma formada por una asta de madera de unos dos metros de longitud y que tenía en un extremo la llamada "cabeza de armas" una punta de lanza como peto superior, una hoja de hacha hacia uno de los lados, y, por el otro, un peto de punzar o de enganchar.
A medida que la alabarda fue perfeccionada, su punta se desarrolló más completamente para permitirle lidiar mejor con las lanzas y picas (también capaz de empujar hacia atrás a los jinetes que se acercaban), así, se agregó un gancho opuesto a la cabeza del hacha, que podía ser usado para enganchar la carne de los jinetes y tirarlos al suelo.
Según Corominas (1980), la palabra se originó en el alemán medio Helm ‘empuñadura’ o ‘mango largo’ y barte ‘hacha’, o sea, ‘hacha de mango largo’, y luego entró al castellano no se sabe si por vía del francés hallebarde o del italiano alabarda.
Lope de Vega empleó alabarda en su comedia El amigo por la fuerza:
[...] quantos empuñáys gineta, o benablo, o alabarda, lança en ristre, pica en ombro, con peto o con todas armas.