Miércoles, 20 de septiembre de 2017

El cerebro bilingüe está mejor equipado para procesar datos

17/02/2015
Julie Deardorf, Norwestern University, Illinois

Por Julie Deardorf, Norwestern University, Illinois

 

 

 

Hablar más de una lengua es un excelente ejercicio para el cerebro, según una reciente investigación que indica que las personas bilingües procesan información con mayor eficiencia y más fácilmente que los que solo conocen una.

Esto ocurre porque el cerebro bilingüe permanece activando constantemente ambas lenguas y decidiendo qué lengua utilizar y cuál ignorar en cada enunciado, dijo Viorica Marian*, responsable por la investigación y profesora del Departamento de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad Northwestern. Cuando el cerebro se ejercita permanentemente de esta forma no tiene que trabajar tan duro para ejecutar labores cognitivas, según los investigadores.

“Funciona como la luz roja de un semáforo”, dijo Marian. “Los bilingües están siempre dando luz verde a un lenguaje y luz roja a otro. Cuando uno hace eso todo el tiempo, se vuelve muy competente para inhibir las palabras que no necesita”, explicó.

El estudio, publicado en el diario Brain and Language, fue uno de los primeros en usar fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional) para estudiar la coactivación y la inhibición en los bilingües.  La coactivación para la comprensión del lenguaje bilingüe hablado, un concepto del cual Marian fue pionera en 1999, significa que los hablantes bilingües fluentes tienen ambos lenguajes “activos” al mismo tiempo, lo estén usando o no.  El control inhibitorio supone la selección del lenguaje adecuado en cada momento.

En fases más tempranas de su carrera, Marian había registrado movimientos oculares para verificar la coactivación y la inhibición y percibió que, cuando los bilingües oyen palabras en una lengua, como por ejemplo marker en inglés, con frecuencia hacen movimientos oculares hacia objetos cuyos nombres sonaban similares en otra lengua que conocía, como por ejemplo marka, que significa ‘estampilla’ en ruso.

Actualmente estudia directamente el cerebro con fMRI, método que muestra cómo la sangre fluye hacia ciertas áreas del cerebro de los voluntarios que llevan a cabo una tarea cognitiva. Las zonas adonde fluye más oxígeno o glucosa son las que están siendo activadas en el cerebro en ese momento.

En su estudio más reciente, se les pidió a los voluntarios que desempeñaran tareas de comprensión del lenguaje; tras oír una palabra, los participantes verían imágenes de cuatro objetos. Por ejemplo, después de oír la palabra cloud (nube), se les mostraban cuatro imágenes, entre ellas la de una nube y la de una palabra que sonara parecido, como clown ‘payaso’. Los voluntarios bilingües debían reconocer la palabra correcta e ignorar la palabra que solo se parecía. Los investigadores descubrieron que los participantes bilingües se desempeñaron mejor en distinguir palabras parecidas, puesto que sus cerebros estaban entrenados en controlar sus dos lenguajes, desechando los vocablos irrelevantes.

Los escaneos de fMRI mostraron que los “monolingües tienen más activación en las regiones inhibitorias que los bilingües; a ellos les costó mucho más llevar a cabo la tarea”, relató Marian.

Otra investigación dirigida por Marian conjuntamente con colegas británicos —publicada en octubre de 2014 por el diario Bilingualism: Language and Cognition—sugiere que esta eficiencia cerebral puede rendir ventajas en la vida cotidiana; por ejemplo, para los niños bilingües es más fácil ignorar los ruidos del aula que para sus compañeros monolingües.

“El control inhibitorio es fundamental en la cognición”, dijo Marian. “Ya sea que estemos conduciendo un vehículo o practicando una operación quirúrgica, es importante concentrarnos en lo que realmente importa e ignorar el resto”.

El hecho de que las personas bilingües están practicando permanentemente el control inhibitorio podría ayudar a explicar por qué el bilingüismo parece ser una ventaja contra el mal de Alzheimer y la demencia, expresó la investigadora.

“Esto es lo más excitante de todo” comentó.  “El uso de una segunda lengua proporciona un ejercicio gimnástico ya instalado en el propio cerebro. Uno no tiene que salir a resolver un rompecabezas, porque el cerebro está constantemente haciendo malabarismo con dos lenguajes”, explicó.

Marian creció hablando rumano y ruso. El inglés es su tercera lengua; también habla algo de español, francés y neerlandés. “Nunca es demasiado tarde para aprender otra lengua”, asegura. “Y los beneficios ya se advierten después de un semestre de estudio”.

 

* Las investigaciones de la Dra. Viorica Marian se centran en el bilingüismo y en el multilingüismo, así como en la capacidad del cerebro de administrar varios lenguajes al mismo tiempo. Estudia la relación entre el lenguaje y la memoria y la forma cómo procesamos la lengua hablada y escrita. Sus trabajos involucran mediciones cognitivas, comportamentales y neurológicas para estudiar la facultad humana del lenguaje.