Martes, 19 de noviembre de 2019

El tuit con lenguaje inclusivo de Racing que dividió a los hinchas en redes sociales

17/11/2018

 

En la Argentina todo parece ser un motivo para polemizar. Así, un simple tuit que tiene como objetivo comunicar una decisión institucional puede transformarse en un ida y vuelta de mensajes. En ocasiones, poco respetuosos.

Esta situación la padecieron en Racing. Desde el club de Avellaneda utilizaron la red social del pajarito para expresar la alegría por recibir a los chicos más jóvenes del colegio en el Cilindro de Avellaneda, pero la sonrisa duró poco: rápidamente se armó una discusión porque el community manager decidió utilizar lenguaje inclusivo.

"¡Qué lindo es poder recibir a todes en casa!", escribieron desde la cuenta académica. Pero lo único que quedó del mensaje fue el "todes" y comenzó una "guerra virtual". Muchos expresaron su rechazo, mientras que tantos otros salieron a respaldar.

Una de las personas que encabezó la defensa de esta iniciativa fue la periodista Angela Lerena, quien cargó duro contra aquellos que se indignan por el uso de la "e" y no por mejorar su ortografía.

"Racing usa lenguaje inclusivo. Y hay indignación. Gente que no se preocupa por utilizar bien puntos y comas, que escribe ke o q, que usa el ahre y no emboca un tilde, sale en urgente defensa del castellano. No les jode una letra: les jode lo que significa. Bien, Racing", dijo Lerena en un tuit.

¿Qué es el lenguaje inclusivo y por qué se usa?

Mientras que muchos creen que es un capricho, otros lo defienden como bandera de la lucha contra la desigualdad de derechos y por la inclusión. La norma determina que el masculino genérico debe usarse para grupos mixtos. “Los diputados, los músicos, los hermanos”, así lo decimos. 

La “o” remite al masculino, no hay duda. Sin embargo, aprendemos que la “o” es inclusiva, que es el “plural genérico” y que sirve para designar a todas las personas de cualquier género. El primer propósito de los que luchan por un lenguaje no sexista es reaccionar contra la invisibilización de lo otro que no es masculino y lograr reproducir, en la palabra, la diversidad presente en cualquier espacio. La “e” vino a cuestionar ese genérico y, en ese sentido, ya ganó la primera batalla. Instaló el tema y nos hizo pensar en cómo percibimos la realidad. Ese pequeño gesto implica un gran avance.

El lenguaje tiene la función de nombrar. Lo que no se nombra no existe. La “e” es una elección, no una imposición. El que decide usarla sabe que está provocando un efecto en el que la oye: adhesión, complicidad, rechazo, temor. Cualquier resultado vale la pena.