Viernes, 15 de diciembre de 2017

La lengua española: residente en Estados Unidos

19/01/2016
Juan Carlos Talavera

 

Excélsior

 

 

 

 

Idioma es poder. De eso se han dado cuenta narradores, poetas y académicos que defienden el español como una lengua viva dentro de Estados Unidos. Esto ha provocado que el idioma no sólo sea más popular de lo que se piensa, sino que a estas alturas es parte de la esencia americana, al punto de que ya existe un mexicoamericano postulado al Premio Cervantes de literatura. Se trata del narrador Rolando Hinojosa-Smith.

Así lo comentan a Excélsior escritores, narradores y ensayistas de raíz latina, como la catedrática por la Universidad de Iowa, Ana Merino; el narrador y poeta de origen argentino, Fernando Olszanski; el crítico e investigador peruano, Julio Ortega; y Gerardo Piña Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), residentes en territorio americano que utilizan el español como lengua creativa y de conexión en suelo americano.

Todos coinciden en que el español no sólo es una lengua que se desarrolla de forma paralela al inglés, con sus más de 50 millones de hispanoparlantes –de los cuales el 60 por ciento son mexicanos–, sino que es parte ineludible de su creación, su cultura y su paisaje literario.

El idioma español es parte de la esencia americana”, dice Ana Merino a Excélsior, lo cual no es una suposición ilegal porque en Estados Unidos no existe un idioma oficial, lo que ha permitido que esta lengua sea parte fundamental de la cultura estadunidense, presente en estados como Chicago, Iowa, Albuquerque, Florida, California y Texas.

Al mismo tiempo existen otros espacios que estudian este idioma, como el Colegio de México en Chicago, ciudad donde también persisten revistas y funciones de teatro, así como la revista Literal, en Houston, y los crecientes vínculos en editoriales como Vaso Roto.

Al mismo tiempo, la Universidad de Harvard cuenta con un observatorio del uso del español, que se suma a las distintas sedes del Instituto Cervantes, entre otras organizaciones que se mantienen atentas a la presencia del español y a sus diferentes musicalidades, entre ellas la propia ANLE.

El español es una realidad y un ejemplo claro es la ciudad de Chicago, donde las personas no se preocupan por hablar inglés, explica Merino. “Ahí uno puede hablar español en todo momento. Esa es una realidad. Y aunque existe una resistencia por parte de un sector que se inclina por la mirada anglosajona, otros aceptan el desarrollo del bilingüismo. Sin embargo, existe un sustrato poblacional que habla y escribe en español, que deriva en un montón de revistas, canales de televisión y todo tipo de información”.

Aquí es necesario hacer una pausa y destacar el trabajo de la ANLE, ya que en cada región florece un español distinto, apunta la investigadora de Iowa, que se ocupa de aglutinar y mantener un registro de las vertientes de español que germinan en Estados Unidos.

 

Lengua y resistencia

Para el narrador y poeta de origen argentino Fernando Olszanski, quien hace más de una década vive en Chicago, el español es cotidiano en todo Estados Unidos. “Hoy veo un español como uso cotidiano porque ya ha dejado de ser parte de una metodología de resistencia, sino que más bien es parte de la propia cultura”.

Esto ha propiciado una transformación en el paisaje humano en territorio de Estados Unidos, asegura, por lo que es lógico que se use la literatura para documentar la vida del inmigrante en este territorio.

¿Por qué escribir en español?, se le cuestiona al autor de Trasfondos y América nuestra: antología de narrativa en español en Estados Unidos. “Ocasionalmente escribo algunas cosas en inglés, pero el español es la lengua en que me siento más cómodo, es la que uso todos los días… incluso fuera de la literatura”.

¿Qué temperatura tiene el mercado en lengua española? “Mira, los inmigrantes que llegan a EU tienen necesidades más importantes que la literatura. Al llegar necesitan trabajo, techo y cubrir necesidades básicas. Pero a medida que la vida sucede y se cubren esas necesidades, se escala social y culturalmente”.

¿Cómo es Chicago para un hispano? “A diferencia de otras ciudades, aquí la inmigración es más heterogénea. Cuando uno habla de Miami piensa en Cuba, si dices Nueva York imaginas Puerto Rico y República Dominicana; lo mismo sucede con California que es más salvadoreño. Chicago es una tierra heterogénea donde las comunidades han empezado a mezclarse y a interactuar de manera muy grande.

Chicago tiene una vida cultural en español muy grande, que incluye música, pintura, teatro, literatura, que no son manejadas por nacionalidades sino por movimientos colectivos para toda la comunidad”, apunta.

Por último habla Gerardo Piña Rosales, quien afirma que el arraigo del español en Estados Unidos no es tan reciente, sino que data de los años 40 del siglo XX, “desgraciadamente no se conoce mucho, pero es un fenómeno que le ha dado dinamismo al español”.

Y aunque en gran medida la literatura hispana, creada en territorio americano, utiliza una gran variedad de estadunidismos, la lengua es totalmente española”, asegura el académico, lo cual propicia proyectos para el buen uso del español, como sus diccionarios y numerosas cápsulas idiomáticas transmitidas por televisión.

¿Por qué no se hace más?, se le inquiere. “Bueno, son granitos de arena en un país inmenso. Créame que hacemos todo lo que se puede con pocos recursos. Hay que decirlo. A veces se piensa que como estamos en Estados Unidos tenemos mucho dinero. Pero no es así porque la ANLE no tiene respaldo de gobierno alguno”,