Martes, 20 de agosto de 2019

afrodisíaco

Este sustantivo se aplica a las sustancias que tienen la propiedad de estimular el apetito sexual. Los griegos ya conocían el efecto de algunas hierbas como estimulantes sexuales y hacían con ellas infusiones, que llamaron aphrodisiakós. El vocablo surgió del nombre de la divinidad Afrodita, hija de Zeus y Dione, diosa del amor erótico y amante de Adonis. Según otra tradición, Afrodita era hija de Urano, cuyos órganos sexuales, extirpados por Cronos, cayeron al mar y engendraron a la diosa, que por eso se llamó ‘nacida de las olas’. En Roma, Afrodita fue identificada con la antigua divinidad latina Venus, de la cual pretendía descender la familia o gens Iulia, a la que perteneció Julio César. A pesar de que la palabra griega tiene más de dos mil quinientos años, el primer registro de afrodisíaco que se conoce en castellano data de 1867.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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