Jueves, 19 de septiembre de 2019

bono

Los gobiernos financian los déficits públicos creando deudas mediante la venta a los inversionistas de papeles de deuda o títulos, por los que se paga determinada tasa de interés, y que pueden ser rescatados después de cierto plazo. Estos títulos de la deuda pública se llaman también bonos, palabra que proviene del adjetivo bono ‘bueno’, del español antiguo, que se derivó a su vez del latín bonus (con el mismo significado). En el bajo latín hablado en la Edad Media, surgió el verbo abonare, con el sentido de ‘mejorar las condiciones de vida de los vasallos, limitando el poder de los señores feudales’. Este verbo se mantuvo en español con una denotación algo diferente, pues se aplicó a mejorar las condiciones de la tierra, tornándola más productiva mediante la incorporación de sustancias que hoy llamamos ‘fertilizantes’, pero que se denominaban abonos en aquella época. La misma idea de bondad está presente hoy en abonar, con el sentido contemporáneo de pagar alguna cuenta (la bondad es, claro, desde el punto de vista de quien cobra).


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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