Martes, 25 de septiembre de 2018

excelente

La idea de excelencia equivale a ‘sobresalir’, originariamente con el sentido de situarse físicamente por encima de los demás. Excelente llegó al español como participio presente del verbo latino excellere ‘ser superior’, ‘sobresalir’, compuesto por el prefijo ex- ‘fuera’ y el elemento verbal cellere, que representaba la idea de ‘ascender’, ‘ponerse más alto’. Cellere nunca se usó realmente como verbo en latín, pero la idea subyacente entró en la lengua de los césares en palabras tales como columna, culmen ‘cumbre’, ‘pináculo’, collina ‘colina’. Hasta el siglo XVII, muchos escritores españoles, como Garcilaso de la Vega y Santa Teresa, escribieron ecelente, mientras que Juan de Valdés usó escelente. La grafía culta actual sólo se impuso definitivamente con el Diccionario de autoridades (1729). En los textos religiosos cristianos, se hizo frecuente el uso de excelso para expresar ideas de elevación y grandeza espiritual; era un derivado del latín celsus y excelsus, que aparece en trechos de oraciones como Gloria in excelsis Deus (Gloria a Dios en las alturas). En sus fuentes más remotas, cellere y sus derivados provienen de la raíz indoeuropea kel- ‘ser prominente’, ‘colina’, al igual que colofón, culminar y columna.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

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