Domingo, 16 de junio de 2019

testamento

Aparece por primera vez en nuestra lengua en los poemas de Gonzalo de Berceo (1230-1250), proveniente del latín testamentum, derivado del verbo testari ‘testar’, ‘hacer testamento’, debido a que para hacer un testamento es imprescindible la presencia de testigos*. (V. también testículo*). El nombre Antiguo y Nuevo Testamento para designar las partes en que se divide la Biblia proviene de un error de los traductores latinos de la versión griega de la Biblia, quienes tradujeron como testamentum la palabra griega diatheké, que podía significar, en realidad, dos cosas: ‘deseo’ o ‘voluntad’, y también ‘acuerdo’ o ‘convenio’. El nombre de la Biblia en griego se refiere al antiguo y al nuevo convenio de Dios con los hombres y no a un testamento, lo que no tendría el menor sentido. Pero las religiones conservan el nombre, tal vez por tradición.


Estos textos ha sido extraídos de los libros de Ricardo Soca La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

Ver otra palabra:

Copyright 2002 / 2007 -Todos los textos publicados están registrados en nombre de Ricardo Soca, titular de los derechos de autor. Queda terminantemente prohibida y será perseguida judicialmente la reproducción por cualquier procedimiento, sea sobre papel o por medios digitales e Internet, y su uso en radio o televisión, así como cualquier otro procedimiento previsto en la Convención Universal de Derechos de Autor, que protege esta obra.