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Artículos archivados

La verdad es que, sin alguna instrucción previa, es difícil. Sin embargo, en 1971, una profesora de niños con parálisis cerebral descubrió que era un lenguaje mucho más fácil para ellos que cualquier otro método de comunicación. Había sido desarrollado varias décadas antes por un ingeniero químico cuyo sueño había sido reducir el odio en el mundo y lograr nada menos que la paz mundial usando sus códigos.

En un mundo polarizado y lleno de emociones, una duda ortográfica sobre un emoticono no parece el asunto más apasionante, pero, en el verano de 2017, cualquier discrepancia entre la RAE y la Fundéu podía acabar en tangana... Tras la consulta de un tuitero, la Fundéu recomendó poner punto detrás del emoticono si era parte de la oración. La RAE sostuvo lo contrario. Varios académicos cargaron contra la Fundéu en el Pleno de la Academia. “Arturo Pérez-Reverte montó en cólera esos días”, recuerda un antiguo colaborador de la Academia.

El ser humano se ha podido manejar sin escribir durante la mayor parte de su historia. Hasta tiempos relativamente recientes, hemos vivido en la que Walter Ong denominaba cultura de la oralidad primaria, “una cultura que carece de todo conocimiento de la escritura o de la impresión”.

La lengua materna de una persona puede influir en el modo en que su cerebro establece conexiones entre distintos centros de procesamiento de la información, según revela un nuevo estudio de escáner cerebral.

Las diferencias observadas en las estructuras de estas redes lingüísticas estaban relacionadas con las características lingüísticas de las lenguas maternas de los participantes en el estudio: alemán y árabe.

La lengua inglesa carece totalmente de tildes. El castellano debería seguir su ejemplo y suprimir todas las tildes excepto las diacríticas (él, el; qué, que…) y las distintivas (depósito, depositó...), que son necesarias y muy pocas. Así las faltas de ortografía acentuales prácticamente dejarían de producirse. Veamos en detalle el problema de la palabra “solo”. La palabra “solo” puede ser adjetivo o adverbio. Adjetivo: “Estoy solo en mi casa” (yo solo). Adverbio: “Esta tarde iré solo al cine” (no iré a ningún otro sitio).

La escritora Irene Vallejo destacó en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) la figura de los traductores, “que nos ponen en contacto con lo que se ha pensado, imaginado e intuido en otras lenguas”, y reivindicó “este trabajo leal y silencioso, al que muchas veces no se presta la suficiente atención”. Vallejo mantuvo el jueves 23 un diálogo abierto al público con Fernando Rey, el traductor a euskera de su libro El infinito en un junco Infinitua ihi batean, editado por Pamiela).

Bad Bunny inauguró los Premios Grammy 2023 del domingo 5 de febrero con un repertorio musical que combinaba reguetón con ritmos tradicionales puertorriqueños y dominicanos. El boricua cantó y recibió el premio al mejor álbum latino de música urbana en español y allí fue Troya, pues en la pantalla de quienes veían la transmisión subtitulada para el mundo entero solo se leía speaking non-English ‘hablando no inglés’ o singing in non-English ‘cantando en no inglés’.

La lingüista uruguaya Virginia Bertolotti, quien se incorporó recientemente a la Academia Mexicana de la Lengua como miembro extranjero, habla sobre la importancia de una educación lingüística. Además, comparte su opinión sobre el lenguaje incluyente, al cual califica como una expresión de laboratorio.

El lenguaje del pensamiento, o mentalés, es una hipótesis empírica propuesta, entre otros, por el filósofo Jerry Fodor y el psicólogo de Harvard Steven Pinker, que dista mucho de ser una certeza. No está nada claro que, previa adquisición de nuestra lengua materna, nuestra mente opera, en el sentido más amplio, mediante un lenguaje no del todo transparente a nosotros mismos. La defensa de la hipótesis del mentalés entraña que nuestros pensamientos se configuran en una lengua previa a la materna.

Las fuentes para el conocimiento del latín clásico están constituidas por las versiones que llegaron hasta nosotros de las obras de los grandes autores latinos de los siglos I a. C y I d. C., época considerada de apogeo de la cultura clásica romana. Cabe mencionar entre ellos a Virgilio, Cicerón, Plutarco, Horacio, Ovidio, Tito Livio, y Catulo, cuyos textos se constituyeron en expresiones modélicas de la lengua latina.